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29 septiembre 2021

La Nave del Misterio

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Historias de terror en la Región de Murcia: Espíritus, fantasmas y maldiciones

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Una de las fechas más señaladas en el calendario, el 1 de noviembre. Para unos, la fecha conocida como el Día de los Difuntos tiene un significado especial, para honrar a los muertos y juntarse la familia para recordarlos. Para otros, la noche anterior, la del 31 de octubre, es casi mejor: la fiesta de Halloween.

La muerte es, quizá, el nexo de unión entre estas dos festividades, así que, tanto si eres de los que piensan que Halloween es una fiesta anglosajona o importada de América como si tienes ya el disfraz preparado, tenemos aquí para ti una pequeña recopilación de algunas de las mejores historias de miedo, leyendas y maldiciones que han salido del Sureste peninsular.

La maldición del teatro Romea de Murcia

Todos conocemos el Teatro Romea de Murcia. Situado en pleno centro de la capital, edificado en el siglo XIX, es quizá uno de los edificios más significativos de la ciudad del Segura y son muchos los murcianos que allí han acudido a disfrutar de alguna representación.

Lo que quizá pocos sepan es que, según la leyenda, sobre el teatro Romea pesa una maldición. Así es. Los terrenos en los cuales se levanta el teatro dedicado al insigne Julián Romea fueron expropiados al cercano convento dominico de la plaza Santo Domingo. Esto motivó la ira de los frailes que, según se cuenta, maldijeron al teatro con tres incendios debido a que, según se dice, justo los terrenos expropiados contenían el cementerio del convento. Lo que al principio parecía una rabieta pronto se tornó en realidad: en 1877, tuvo lugar el primer incendio, de madrugada. El segundo, en 1899, que se saldó con la muerte de un joven de 17 años, irónicamente, durante la representación de la obra Jugar con fuego”. ¿Y el tercer incendio? Pues según la maldición, el tercer incendio tendrá lugar cuando se complete el aforo. Y será peor que los anteriores, teniendo efectos devastadores. Para prevenirse en salud, según se dice, el teatro siempre deja, como mínimo, una entrada sin vender, para no cumplir la profecía de los enojados frailes.

La desaparición de Juan Pedro

Juan Pedro Martínez era un niño cualquiera que vivía en Fuente Álamo. Su padre Antonio, transportista, decidió un día de 1986 que no estaría mal que su familia les acompañase en uno de sus largos viajes por carretera, pudiendo así disfrutar juntos de la travesía y hacerle compañía en la soledad del camión, aprovechando además que ya empezaban las vacaciones de verano para el niño.

El camión partió del pueblo con Antonio, su mujer Carmen y el niño Juan Pedro, de 10 años y que por primera vez salía de Murcia, la tarde del día de San Juan. El destino, Bilbao. La carga del camión, una cisterna que contiene 25.000 litros de ácido.

Hicieron tres paradas durante el trayecto, siendo vistos por última vez en una cafetería de Cabanillas de la Sierra, en Madrid. Al llegar a Somosierra, el vehículo se estrella, saliéndose su carga y dejando un escenario desolador. Al llegar al lugar del siniestro, la Guardia Civil investiga entre el revoltijo de hierros en el que ha quedado el camión, encontrando los cadáveres desfigurados de Antonio y Carmen. Pero el niño no aparece por ninguna parte.

“¿Cómo está el zagalico?”, preguntó la destrozada abuela al agente de la Guardia Civil que le comunicó la tragedia. “¿De qué zagal habla usted?”, respondió el agente. El niño se había volatilizado. Ni rastro, ni un jirón de ropa, ni un resto humano. Nada.

Pronto el misterio comenzó a crecer: el tacómetro del camión había registrado paradas muy sospechosas poco antes del siniestro, la posibilidad de que el pequeño se hubiese disuelto en el ácido era imposible, dado el escaso espacio de tiempo entre el accidente y la llegada de la Guardia Civil, la aparición de restos de heroína en el camión durante su desguace… Según dijeron algunos, el padre estaba amenazado por mafias de la droga, que le presionaban como transportista para que llevase droga en su carga. Unos testigos apuntaron que, cuando el camión se estrelló, una furgoneta llegó al lugar del siniestro y sacaron al niño de la cabina y se lo llevaron. Otros apuntan a que el niño había sido secuestrado durante una de esas sospechosas paradas y que el accidente se debió a que el padre estaba persiguiendo a los secuestradores en su camión. Incluso, un año más tarde, el dueño de una autoescuela de Madrid afirmó que lo había visto completamente desorientado haciendo de lazarillo de una mujer iraní que preguntaba por la Embajada de Estados Unidos. Calificado por Interpol como “la desaparición más extraña de Europa”, 32 años después, Juan Pedro sigue sin aparecer.

El sanatorio de Sierra Espuña

Situado en el municipio de Alhama de Murcia, en 1913 se abrió este sanatorio en Sierra Espuña destinado a enfermos de tuberculosis, enfermedad que por aquel entonces todavía atacaba en nuestro país. Reconvertido en 1963 en un orfanato, hasta que fue cerrado y transformado en albergue juvenil, cerrando definitivamente en 1995. ¿Y qué tiene de especial este lugar? Pues que, además de su aspecto terrorífico, especialmente por la noche, muchos de los alojados en este lugar durante su época de albergue afirmaban oír murmullos, susurros y quejidos, y que había puertas que se abrían y cerraban. También afirman haber visto sombras fantasmales, y juran que ese lugar está embrujado.

La princesa rusa de la isla del Barón

La mayor isla del Mar Menor es la conocida como isla Mayor o isla del Barón. El sobrenombre de “del Barón” viene del Barón de Benifayó, noble italiano que había sufrido el destierro tras matar en un duelo. Su cautiverio en el Mar Menor comenzó en 1867, finalizando en 1878, año en el cual, enamorado de la isla y del lugar en el que se emplaza, decide comprarla y edificarse un palacete, que será diseñado por el arquitecto Lorenzo Álvarez, construido en estilo neomudéjar. Con un aspecto de castillo, con jardines y embarcadero propio, además del entorno en el que está edificado, el palacete es un lugar de ensueño.

El barón, amante de las fiestas y recepciones en los que hacer gala de sus riquezas, celebra muchos eventos en el hermoso palacete. A uno de estos acude una familia noble rusa venida a menos y arruinada por las deudas, acompañados de su hermosa hija. El barón, mayor que ella, se enamora perdidamente de la joven muchacha, y pide su mano. La familia, arruinada, ve una oportunidad única de recuperar fortunas perdidas, y decide acceder a la petición. Sin embargo, la muchacha no está conforme. No ama al barón. No quiere versa en un matrimonio de conveniencia arreglado por sus padres. Pero no hay oportunidad. Pronto el palacete se convierte en su cárcel. Encerrada en una isla y sin posibilidad de escapar, la joven princesa comienza a mostrar un carácter apático y errante. El mar es lo único que parece apaciguarla, y son largas las horas que echa en la Playa de los Contrabandistas observando las aguas de la laguna. Llega incluso a bajar a la playa completamente desnuda. Da largos paseos por la playa con la mirada perdida.

El barón, furioso por la actitud de su esposa, condenada a un matrimonio que ella no quería, comienza a ver enojado cómo los pescadores de la zona pueden ver a su esposa sin ropa pasear por la playa. Es entonces cuando, en una fiesta que él organiza en su palacete, ella se marcha sin decir nada en dirección a la playa. El barón, furioso, la sigue con un criado y acaba con su vida. Nadie más volvió a verla. Nunca apareció su cuerpo. Y hoy en día, son muchos los pescadores y navegantes que han asegurado que su espíritu continúa paseando por las playas de la isla, completamente desnudo. Y que siguen escuchando sus lamentos añorando Rusia.

El espíritu de Sol

El castillo de la Concepción es una antigua fortaleza que se encuentra en el cerro del mismo nombre, dominando la hermosa bahía de Cartagena. Además de ser el castillo que figura en el escudo de la localidad, es el castillo sobre el cual pesa una leyenda de maridos celosos y amores frustrados.

Según la leyenda, doña Sol era hija de una familia noble y estaba enamorada de un hombre inferior en la escala social, don Mendo. Como en aquella época los matrimonios entre clases distintas no estaban bien vistos, los padres de doña Sol se opusieron al enlace, por lo que el enamorado don Mendo decidió marchar a la guerra para ganarse un ascenso social que favoreciese su matrimonio. Sin embargo, los padres de Sol decidieron no esperar al regreso de Mendo, por lo que casaron a su hija con un noble italiano, don Rodrigo.

Mendo fue a la guerra y sobrevivió, pero había caído preso en manos del enemigo. La noticia llegó a oídos de Sol, que llevaba años de infeliz matrimonio con un hombre al que no amaba. Atacada por la culpa, pues ella accedió a casarse con Rodrigo porque creía que Mendo estaba muerto, decidió interceder para lograr la liberación de Mendo. Estas gestiones llegaron a oídos de Rodrigo, que, según la leyenda, ordenó que emparedasen viva a su mujer. Sol no se amedrentó, y cuando estaba siendo asesinada, maldijo a su esposo, que murió de forma fulminante tan solo veinte días después.

Según se dice, en el castillo se pueden sentir presencias en salas vacías, luces parpadeantes, sonidos no humanos, o que incluso una figura nebulosa ha sido vista entrando entre los muros del castillo.

Voces en el palacio de Guevara

El palacio de Guevara, también conocido como “Palacio de las columnas” es una de las joyas del patrimonio de Lorca. Construido por orden del noble don Juan de Guevara a finales del siglo XVII, el noble al parecer era un tiránico personaje que gustaba de montar a caballo dentro del propio palacio. Gustaba tanto de montar a caballo dentro del palacio que, según la leyenda, todas las noches su alma se levanta de su descanso eterno y vuelve a cabalgar dentro. Según dicen algunas personas que han hecho psicofonías en las vacías estancias del palacio, tras ser evacuado su patrimonio tras los terremotos de Lorca de 2011 para su restauración, se escuchan perfectamente relinchos, batir de cascos, golpes de fusta e incluso lamentos y llantos de niños, que alimentan la fama de hombre tiránico de este personaje.

Un muerto en un hostal vacío

Alfonso Martínez era el dueño del conocido como Hostal El Cónsul, emplazado en La Unión. Una persona como otra cualquiera, propietaria de un local de hostelería como otro cualquiera. Bromista en ocasiones, dijo que había fantasmas en la zona en la que está su hostal, localizado en una zona perdida en la carretera entre La Unión y Cartagena. Según decía, en tono de broma, estos fantasmas le tocaban a la puerta y se iban.

¿Qué tiene eso de especial? Pues que, días después, el 27 de marzo de 1982, Alfonso Martínez Saura aparecía brutalmente asesinado con unas 63 puñaladas. El asesinato había tenido lugar tras una violenta lucha, pues en las manos de Alfonso encontraron cabellos que no eran suyos. El cadáver fue encontrado en la cafetería, en un momento en el cual el hostal no tenía clientes.

Lo que parecía como un crimen más pronto se tornó en misterio: el arma nunca apareció. Pero eso no es tan infrecuente en un crimen. Lo que verdaderamente fue infrecuente fue que el hostal estaba, según los informes de la investigación, completamente cerradoNadie había entrado ni salido del hostal. Pero Alfonso estaba muerto. ¿Cómo, y quién, había matado a Alfonso?

Añadiendo más misterio al caso, según se dice, se pueden escuchar voces extrañas entre las paredes del hostal, lo que añade todavía más misterio a un crimen sin resolver.

FUENTES: CMONMURCIA.COM

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