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Nenúfar gigante: Instagram ayuda a describir una nueva especie

La Nave del Misterio · · 6 min de lectura

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Nenúfar gigante flotando sobre las aguas de un río tropical

Investigadores de los Jardines Botánicos Reales de Kew, el Jardín Botánico de Bogotá y varias comunidades indígenas han descrito una nueva especie de nenúfar gigante, Victoria colombiana, en un artículo publicado el 7 de octubre de 2026 en la revista Phytotaxa. La planta vive en lagos y cursos de agua de la cuenca alta del Orinoco, en la región colombiana de Inírida, y llegó a conocimiento de la ciencia después de que el horticultor Carlos Magdalena detectara en Instagram una fotografía de Jeremiah Harris que no encajaba con la distribución conocida de estos lirios de agua.

Una hoja gigante que no encajaba en el mapa

Victoria colombiana pertenece a un género famoso por sus hojas circulares de enorme tamaño. La especie recién descrita puede desarrollar estructuras flotantes de hasta dos metros de diámetro, una dimensión que permite distinguir algunas poblaciones incluso mediante imágenes tomadas desde satélite. Según informa Kew, antes de este hallazgo solo se reconocían otras tres especies del género Victoria.

Harris había identificado inicialmente la planta fotografiada en el río Inírida como Victoria amazonica, una especie conocida de otros sistemas fluviales sudamericanos. Sin embargo, Magdalena, horticultor e investigador de Kew, observó que el área no coincidía con la distribución documentada. El estudio publicado en Phytotaxa respalda la separación mediante mapas de las cuencas hidrográficas y comparaciones morfológicas. La descripción señala diferencias en el ovario y en las espinas, más cortas, débiles y flexibles que las de su pariente más próximo.

Una expedición contra el reloj

La fotografía sirvió para formular una hipótesis, pero no bastaba para establecer una especie nueva. El equipo necesitaba observar ejemplares en el campo y obtener una flor para preparar un espécimen de herbario fértil, un material esencial para comparar las características reproductivas de distintas plantas. Tras casi dos años de preparativos, la expedición recorrió durante cinco días la selva inundada de Inírida y al principio solo encontró dos ejemplares, ninguno de ellos en flor.

La confirmación estuvo a punto de no llegar. La noche anterior al vuelo de regreso, el barquero indígena Gustavo Melo explicó que conocía otro lugar donde podían crecer los nenúfares. A la una de la madrugada, el grupo se internó de nuevo en la selva, siguiendo su experiencia para orientarse en la oscuridad y sin cobertura telefónica. Poco antes del amanecer alcanzaron un pequeño lago y localizaron cinco plantas más, una de ellas florecida. En total documentaron siete ejemplares repartidos entre dos lagos, justo a tiempo para regresar al aeropuerto.

Selva inundada de Colombia, hábitat de la nueva especie de nenúfar
Foto: David Gomez / Pexels

Qué pruebas sostienen el nombre

El artículo científico no presenta la imagen de Instagram como una prueba aislada, sino como el punto de partida de una investigación taxonómica. Sus autores —entre ellos Carlos Magdalena, Mauricio Bernal-Rodríguez, Carlos A. Pedraza-Peñaloza, Nilo Rodríguez, Jaime Hernández, Gustavo Melo, Jeremiah Harris y Maarten J. M. Christenhusz— analizaron la distribución de las poblaciones de Victoria y sus rasgos visibles. El trabajo publicado en Phytotaxa reconoce además cambios en la clasificación del género y sitúa a Victoria colombiana en la cuenca alta del Orinoco.

La flor fue decisiva porque permite observar partes que no se distinguen en una fotografía de una hoja. Según la información publicada por El País, el ovario presenta una forma cúbico-globosa con los laterales hundidos, mientras que sus espinas son más flexibles. EFE Verde también confirmó que la expedición solo pudo iniciar la descripción formal después de localizar un ejemplar en flor. La combinación de esos rasgos, la distribución geográfica y el material depositado en el herbario del Jardín Botánico de Bogotá es la base científica del nuevo nombre.

Una especie enorme y vulnerable

El hallazgo tiene una segunda lectura menos luminosa. El equipo estima que en la naturaleza quedan entre 30 y 50 individuos de Victoria colombiana. Esa cifra convierte a la planta en una especie extremadamente rara, aunque la evaluación oficial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza todavía está pendiente. Kew ha indicado que sus investigadores trabajan para reunir más información con vistas a una posible clasificación como En Peligro Crítico.

Las imágenes de satélite ya han permitido localizar un tercer lago con presencia de la planta, y los investigadores sospechan que podrían existir más ejemplares en zonas todavía no exploradas. El problema es que la estación seca facilita la detección desde el aire, pero dificulta el acceso por tierra; durante la época de inundaciones, en cambio, el desplazamiento en barca resulta más sencillo. Esta combinación de aislamiento, escasez y cambios en el nivel del agua explica por qué una planta tan grande pudo permanecer sin descripción científica.

La conservación se encuentra todavía en fase de propuesta. El equipo quiere recoger semillas para cultivar ejemplares en Bogotá y estudiar su desarrollo en condiciones controladas. También se estudia establecer una población protegida en un lago más accesible dentro de territorio indígena, una medida que podría reforzar la seguridad de la especie y apoyar un modelo de ecoturismo comunitario. Ninguna de estas actuaciones garantiza por sí sola su supervivencia, pero permitiría conocer mejor sus necesidades antes de que la población silvestre siga reduciéndose.

La historia de Victoria colombiana demuestra que una publicación en redes puede abrir una investigación, pero también que la ciencia necesita comprobaciones sobre el terreno, colaboración local y una descripción formal. La imagen llamó la atención; la flor, el mapa y el trabajo conjunto fueron los que convirtieron la sospecha en una nueva especie.

Fuente: Yale.edu

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